AP
Wisconsin, Estados Unidos (4 marzo 2011).- El Gobernador de Wisconsin, Scott Walter, desea quitarles a los servidores públicos del estado casi todos los derechos de negociación colectiva, pero los líderes sindicales creen que, a la larga, podría lograr involuntariamente algo distinto: darle al movimiento sindical de Estados Unidos el impulso que requiere luego de años de declive.
La lucha entre los líderes republicanos en Wisconsin y los sindicatos ha llevado a que los agremiados tengan un nivel de entusiasmo que no habían visto en años, algo que podría desencadenar un resurgimiento en el movimiento trabajador estadounidense, dijo Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, la más grande federación sindical de Estados Unidos.
"Nunca habíamos visto la increíble solidaridad que presenciamos en este momento", dijo Trumka a periodistas en la sede de la federación durante la reunión anual de la AFL-CIO.
Un pequeño grupo de gobernadores republicanos, incluyendo a algunos que salieron beneficiados en las elecciones de noviembre por la frustración económica, se han ganado la adulación de los conservadores por enfrentar a los sindicatos del sector público para realizar recortes a los gastos gubernamentales y reducir sus enormes déficit.
Los republicanos que más han atraído la atención a nivel nacional durante las últimas semanas son los gobernadores Walker de Wisconsin y Chris Christie de Nueva Jersey. Ambos podrían incluso opacar a los potenciales candidatos republicanos a la presidencia, pese a que han negado tener planes de desafiar al Presidente Barack Obama en 2012.
El enfrentamiento comenzó el 11 de febrero cuando el Gobernador Walker propuso una ley que le quitaría a los empleados estatales su derecho a negociar contratos colectivos como parte de un plan para reducir el déficit presupuestal calculado en 137 millones de dólares para julio.
Los senadores demócratas, que son minoría en la legislatura, abandonaron el estado y se fueron al vecino Illinois el mismo día en que el Senado debía votar sobre la ley. Su ausencia dejó al Senado sin un voto requerido para tener quorum para una votación.
El proyecto fue aprobado en la Cámara baja la semana pasada y los republicanos han dicho que cuentan con suficientes votos par aprobarlo una vez que los senadores demócratas regresen.
El Gobernador no ha cedido. Los demócratas no planean volver. Y pese a los plazos fijados y las amenazas de despidos, el estado realmente no necesita aprobar un presupuesto para pagar sus cuentas por lo menos hasta mayo.
Ese es el tipo de atención que los sindicatos necesitaban por años mientras los dirigentes han tratado en vano de reactivar la fuerza que la organización laboral tuvo en sus mejores tiempos en las décadas de los 50 y 60.
Autorizan búsqueda de demócratas
El Gobernador de Wisconsin amenazó con emitir miles de notificaciones de despido en las próximas 24 horas si los demócratas en el Senado, que se marcharon a Illinois, no regresan para votar una medida que paralizaría los sindicatos de trabajadores públicos.
Además del Gobernador Scott Walker, otros republicanos intensificaron la presión sobre los demócratas, al autorizar que la Policía busque a los legisladores que se fueron.
Las iniciativas constituyen los pasos más drásticos en el conflicto que se ha extendido durante más de dos semanas, impidiendo que siga adelante el plan de Walker para despojar a los trabajadores del estado de buena parte de sus derechos de negociación colectiva, algo que el Gobernador considera crucial para resolver la crisis presupuestaria de Wisconsin.
La lucha entre los líderes republicanos en Wisconsin y los sindicatos ha llevado a que los agremiados tengan un nivel de entusiasmo que no habían visto en años, algo que podría desencadenar un resurgimiento en el movimiento trabajador estadounidense, dijo Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, la más grande federación sindical de Estados Unidos.
"Nunca habíamos visto la increíble solidaridad que presenciamos en este momento", dijo Trumka a periodistas en la sede de la federación durante la reunión anual de la AFL-CIO.
Un pequeño grupo de gobernadores republicanos, incluyendo a algunos que salieron beneficiados en las elecciones de noviembre por la frustración económica, se han ganado la adulación de los conservadores por enfrentar a los sindicatos del sector público para realizar recortes a los gastos gubernamentales y reducir sus enormes déficit.
Los republicanos que más han atraído la atención a nivel nacional durante las últimas semanas son los gobernadores Walker de Wisconsin y Chris Christie de Nueva Jersey. Ambos podrían incluso opacar a los potenciales candidatos republicanos a la presidencia, pese a que han negado tener planes de desafiar al Presidente Barack Obama en 2012.
El enfrentamiento comenzó el 11 de febrero cuando el Gobernador Walker propuso una ley que le quitaría a los empleados estatales su derecho a negociar contratos colectivos como parte de un plan para reducir el déficit presupuestal calculado en 137 millones de dólares para julio.
Los senadores demócratas, que son minoría en la legislatura, abandonaron el estado y se fueron al vecino Illinois el mismo día en que el Senado debía votar sobre la ley. Su ausencia dejó al Senado sin un voto requerido para tener quorum para una votación.
El proyecto fue aprobado en la Cámara baja la semana pasada y los republicanos han dicho que cuentan con suficientes votos par aprobarlo una vez que los senadores demócratas regresen.
El Gobernador no ha cedido. Los demócratas no planean volver. Y pese a los plazos fijados y las amenazas de despidos, el estado realmente no necesita aprobar un presupuesto para pagar sus cuentas por lo menos hasta mayo.
Ese es el tipo de atención que los sindicatos necesitaban por años mientras los dirigentes han tratado en vano de reactivar la fuerza que la organización laboral tuvo en sus mejores tiempos en las décadas de los 50 y 60.
Autorizan búsqueda de demócratas
El Gobernador de Wisconsin amenazó con emitir miles de notificaciones de despido en las próximas 24 horas si los demócratas en el Senado, que se marcharon a Illinois, no regresan para votar una medida que paralizaría los sindicatos de trabajadores públicos.
Además del Gobernador Scott Walker, otros republicanos intensificaron la presión sobre los demócratas, al autorizar que la Policía busque a los legisladores que se fueron.
Las iniciativas constituyen los pasos más drásticos en el conflicto que se ha extendido durante más de dos semanas, impidiendo que siga adelante el plan de Walker para despojar a los trabajadores del estado de buena parte de sus derechos de negociación colectiva, algo que el Gobernador considera crucial para resolver la crisis presupuestaria de Wisconsin.
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