Un lugar para reinventar el vocabulario de la resistencia, para generar la gramática más eficaz de la comunicación colectiva. Aquí se repiensan algunos términos que podrán contribuir a determinan las condiciones de la lucha común.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿En nombre del bien común?

Por Adolfo Sánchez Rebolledo

Periódico La Jornada
19 de agosto de 2010

"El gobierno escuchó las voces del desarrollo y la inversión, y desoyó los gritos del subdesarrollo que se oponen a la competencia en el mercado, declaró el vicepresidente corporativo de Nextel, Gustavo Cantú. La frase, pronunciada al calor de la entrega a las empresas Televisa y Nextel de la banda de 30 Mhz del espectro radioeléctrico, a cambio de 180 millones de pesos, resume, o eso pretende, la filosofía que define desde hace años las políticas económicas del gobierno representado por Monny de Swan, el impugnado presidente de Cofetel. Aumentar la competencia, favorecer la productividad, en definitiva, liberar al capitalismo de las trabas legales (o sociales) que frenan el crecimiento de los mercados, es la razón de ser que el panismo se ha autoimpuesto, mas allá de las formulaciones doctrinarias que en sus orígenes lo vinculaban con un cierto humanismo cristiano sin dejar de ser el partido de los empresarios. En este recorrido, que está marcado por su ascenso, el viejo partido conservador ha buscado construirse la imagen de una fuerza al servicio de la modernidad, es decir, confiable en términos de los códigos y los paradigmas establecidos en los centros vitales de la globalización, aunque en los hechos la realidad compruebe que en materia de gobierno y políticas públicas no existen los automatismos y que no basta la adhesión a ciertos principios para obtener buenos resultados. Pero es obvio que el presidente Calderón desea fomentar los grandes negocios privados como el camino ideal al desarrollo, es decir, como la piedra de toque de la conquista de la equidad, ese horizonte que se aleja en vez de aproximarse. Sin un planteamiento capaz de poner sobre los pies el tema de la redistribución del ingreso (y sin una visión del futuro que permita a México vislumbrar su inserción en el mundo global), la idea de bien común se ha reducido a impulsar la competencia aunque no mencione en qué criterios objetivos se apoya el gobierno para favorecer a unas empresas sobre otras, lo cual, claro, distorsiona la misma competencia, y las demás reglas del juego.
Se da el caso, como ocurre con la asignación del espectro radioeléctrico, de que la decisión resulte parcial y, por tanto, injusta, con respecto a los jugadores interesados, pero es doblemente lesiva pues daña los intereses del Estado mexicano, que a cambio de muy poco remata algo que pertenece a todos. Por ello, con justa razón, se ha denunciado la operación aprobada (irregularmente) como un atraco, toda vez que a cambio de 180 millones de pesos, Televisa y Nextel han recibido una banda de 30 Mhz, de alcance nacional, para servicios de telefonía celular. Ese precio es 28 veces más bajo que el que otras empresas pagarán por segmentos de las mismas dimensiones. En la misma licitación 21, Telcel y Telefónica adquieren otros 30 Mhz a cambio de 5 mil 68 millones de pesos. El doble juego oficial sólo se entiende a partir de la connivencia de las autoridades responsables con los intereses de las empresas beneficiadas, pues de otra forma sería inexplicable, como bien señala AMEDI, que le concediera un precio ridículo a un consorcio que ya acapara 56 por ciento de las frecuencias para televisión comercial en todo el país.
No es la primera vez que el gobierno se equivoca al tratar de escuchar las voces del desarrollo y la inversión. En lo que concierne a la crisis de Mexicana de Aviación es obvio que Comunicaciones y Transportes, tan atenta a las señales del mercado, dejó a los dueños de la empresa hacer y deshacer a su antojo, como si no se tratara de un servicio público sujeto a concesión. Lejos de sostener una política aérea nacional viable y sostenible, el gobierno se esfuerza por darle seguridades a unos cuantos grupos de inversionista privilegiados que han probado, a ciencia y paciencia de las autoridades, junto con su enorme ineficacia la mayor voracidad.
Pero lo más grave, a final de cuentas, es la ausencia de una estrategia gubernamental que no sea el expediente de rematar los bienes públicos al mejor postor; la visión estrecha, economicista, del papel del Estado como ente subordinado a la libertad de empresa.
De otro modo no se entiende racionalmente la decisión de extinguir Luz y Fuerza sin tener sobre la mesa una alternativa clara, más moderna y eficiente para la restructuración del servicio. Pero el gobierno prefirió la opacidad que aseguraba la concesión de la fibra óptica, aunque dejara en riesgo el suministro y, lo que no es menor, los derechos de miles de trabajadores, que no fueron recontratados. ¿En nombre del bien común?
Apenas ahora, debido a la orden del IFAI, cumplirá con la obligación de informar sobre los pormenores de un caso con infinidad de aristas.
Finalmente, llama la atención que el corolario de varias operaciones de modernización del capital sea la destrucción de los derechos laborales y sindicales de los asalariados. Si ese es el camino para dejar de escuchar el grito del subdesarrollo, más nos vale encomendarnos a la divinidad.

viernes, 13 de agosto de 2010

Mitin internacional

 
Por Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de agosto de 2010, p. 15
En una inusual movilización, la tarde de ayer líderes sindicales de más de 100 países de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) marcharon junto con trabajadores mexicanos de la Alianza Nacional de Tranviarios, del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y del sindicato minero contra la política laboral que lleva a cabo el gobierno de nuestro país y en apoyo a los gremios mexicanos.
Del hotel Hilton –ubicado frente a la Alameda– donde llevaron a cabo su 42 congreso anual, salieron los representantes de sindicatos de Brasil, Argentina, Colombia, España, Suecia, Canadá, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Polonia, Honduras, entre otras naciones más, con tambores, banderas, consignas en varios idiomas, y caminaron hasta el Zócalo, donde el nuevo secretario general de la ITF, David Cockroft, sostuvo que las organizaciones que integran esta central le piden al presidente Felipe Calderón que respete los derechos laborales y humanos de los trabajadores mexicanos.
En la marcha se fundieron trabajadores del transporte de varias naciones que portaban camisetas del SME y viceversa, los cerca de mil sindicalistas extranjeros levantaban el clásico puño de los electricistas, mientras los representantes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos de Argentina le pusieron ritmo a la protesta.

martes, 10 de agosto de 2010

Mexicana desmantelada

Por Miguel Ángel Granados Chapa
6 de agosto de 2010


A pesar de que el procedimiento legal del concurso mercantil tiene por objeto la preservación de las operaciones de una empresa, y de que el lunes pasado Mexicana de Aviación solicitó iniciar dicho proceso, la aerolínea vuela en dirección contraria, buscando su propia insolvencia. Sólo así se entiende su decisión de no vender boletos, lo que equivale a dejar de prestar el servicio (salvo para cumplir con los pasajes adquiridos previamente) y dejar de obtener ingresos.

Esa incomprensible clausura de sus propias operaciones es parte de una estrategia para desmantelar la empresa principal en beneficio de sus filiales, y para que desaparezca la materia de trabajo y en consecuencia se dé por terminada la relación laboral de aquella compañía con los sindicatos de pilotos y de sobrecargos, que a decir de la propia Mexicana son excesivamente onerosos.

Las aerolíneas de bajo costo Click y Link operan ya más del 95 por ciento del mercado nacional, según información oficial de Mexicana misma. De allí su pretensión de reducir severamente su planta laboral, porque, al crear su propia competencia, el campo de acción de la compañía de aviación más antigua del país se ha estrechado deliberadamente. Por lo demás, y también con ventaja para sus filiales, Mexicana se deshizo de sus marcas, que tienen un alto valor patrimonial.

Apenas un año después de la adquisición al gobierno (es decir al IPAB) de la gran aerolínea troncal, el 10 de enero y el 1o. de abril de 2007 la Compañía Mexicana de Aviación (CMA) vendió al Grupo Mexicana de Aviación (GMA, la controladora de las acciones de las filiales) la totalidad de sus marcas y avisos comerciales. Extrañamente (en apariencia) la operación se revocó el 18 de diciembre de 2008, cuando ambas partes "celebraron un convenio por el cual se reconoció y acordó que ante el incumplimiento de GMA a determinadas obligaciones... la totalidad de las marcas y avisos comerciales... quedarían bajo la titularidad de Mexicana".

Es que el mes anterior, el 6 de noviembre de 2008, se había integrado el Nuevo Grupo Aeronáutico, la empresa que ahora controla a las filiales, es decir que se ha quedado ya con la casi totalidad de las operaciones de la aerolínea troncal, pues las adquirió del Grupo Mexicana de Aviación. GMA vendió al Nuevo Grupo Aeronáutico, el 29 de diciembre pasado, las acciones de las siguientes empresas, según lo notificó a la Comisión Federal de Competencia, que aprobó esa compraventa:

Compañía Mexicana de Aviación, SA de CV (Mexicana de Aviación), Aerovías Caribe, SA de CV (Click Mexicana), Mexibail, SAS (Mexibail), Aeropuertos y Terrenos, SA de CV (ATSA), Aerosys, SA de CV (Aerosys), Centro de capacitación Alas de América, SA de CV (CCAA), Turborreactores, SA de CV (Turborractores), Aero Eventos Mexicanos, SA de CV (Aeroeventos), Servicios Frecuenta, SA de CV (Frecuenta), Mexicana MRO, SA de CV (Mexicana MRO), Gamma servicios de negocios, SA de CV (Gamma), Servicios In Eligendo, SA de CV (Servicios In Eligendo) Datatronic, SA de CV (Datatronic), Grupo corporativo Mexicana, SA de CV (Grupo corporativo Mexicana), Aeromonterrey, SA de CV (Aeromonterrey) y Aerolibertad/Aeropacífico, SA de CV (Aeropacífico).

El mismo día, Mexicana de Aviación, que había recuperado la propiedad plena de sus marcas y avisos comerciales, cedió los derechos correspondientes al Nuevo Grupo Aeronáutico. Como se trata de transacciones entre los mismos accionistas, no fue extraño que Manuel Borja Chico, que desde julio de 2007 es director general de Mexicana de Aviación, aparezca en el convenio de cesión de derechos no en esa calidad sino como representante legal del Nuevo Grupo Aeronáutico.

En cambio, sí firmó como director general de Mexicana de Aviación la solicitud de concurso mercantil, presentada ante un juez federal el lunes pasado. No es automática la apertura de dicho concurso mercantil. El juzgador tiene que verificar mediante un visitador que el solicitante se encuentre en los supuestos de la ley respectiva. Entre ellos se cuenta el incumplimiento generalizado del pago de sus obligaciones, situación que se presenta cuando se deja de cubrir lo debido a dos o más acreedores y cuando la insolvencia alcanza al menos el 35 por ciento de los pasivos después de 30 días de su vencimiento.

Mexicana explicó al público que "el concurso mercantil es un recurso que la legislación mexicana establece para conservar a las empresas y evitar que el incumplimiento de sus obligaciones ponga en riesgo la viabilidad de las mismas y de las demás con las que mantenga relación de negocios". Respecto de su propio caso, la empresa espera que el concurso "permitirá reestructurar de forma ordenada los pasivos de CMA y adecuar su estructura de costos, especialmente los laborales, a las condiciones actuales de la industria bajo la protección de la ley".

El abordamiento de los asuntos laborales no puede ser realizado en el marco de un concurso mercantil. Se trata de materias distintas, regidas por leyes diferentes y que se ventilan ante autoridades que nada tienen que ver entre sí. Quién sabe qué propósito persiga la empresa al anunciar lo que no es posible hacer en ese terreno. Como es igualmente confusa su intención al pretender que espera que al aceptar la solicitud presentada el lunes "el juez ordenará la continuidad de la prestación de servicios con el objeto de preservar la operación de la empresa y garantizar al público consumidor que el servicio no será interrumpido", y al mismo tiempo obra en sentido contrario.